Bienvenido al Club Nocturno
Duermen los neones sobre los adoquines húmedos, en un lateral de la calle hay gente husmeando por los cristales de la puerta de un bistrot, una rubia me sonríe.
-Beau gamin, entres-tu?
Siempre me fascinaron los clubs nocturnos, de crío paseando de la mano con mi padre por las calles de Paris los descubrí, eso si siempre desde fuera. Entonces supe de la soledad del paseante en busca de la compañía a cambio de unos francos.
- ¡Ah! sí hijo, la compañía de una mujer es muy importante en las frías noches de invierno.
La acompañante seguida de un argelino sube las estrechas escaleras del hotelucho de la Rue Quincampoix.
Esa noche, a solas bajo la sabana, soñé con aquella rubia que salía del club -cuando sea mayor yo también iré a buscarla- Que lejos se ha queda el recuerdo ese momento, seguramente la rubia flaca ya se mudó para siempre a Montparnasse. Nunca la busque.
Ahora, regento este club nocturno que
abre sus puertas todas las noches a sus clientes.
- Pero por favor, no se queden en la puerta, pasen.
-¡Alé! pasen señoras y señores, no sean tímidos, aquí hay sitio para todos. Para hacernos compañía, Winston, Gitanes, Gins, Johnnie Walker, Jazz.
- Pero por favor, no se queden en la puerta, pasen.
-¡Alé! pasen señoras y señores, no sean tímidos, aquí hay sitio para todos. Para hacernos compañía, Winston, Gitanes, Gins, Johnnie Walker, Jazz.
-¿Címo dice?...
-¡Oh! sí señor, por supuesto, aquí hay de todo, pase, pase…
-Y tu John sigue tocando, queda aún mucha noche por delante. Vamos a ver cómo va el negocio.
- Pasen, pasen, esta noche va ser muy fría.
-¡Oh! sí señor, por supuesto, aquí hay de todo, pase, pase…
-Y tu John sigue tocando, queda aún mucha noche por delante. Vamos a ver cómo va el negocio.
- Pasen, pasen, esta noche va ser muy fría.
El
aire se llena de inspiración, el vacio se hace más leve, toca John
Coltrane, en el aire y escrito sobre él "My Favorite Things"...

